sábado, 9 de abril de 2011

Mandan los países bálticos

La primer entrada de este blog será para comentar mi último viaje por Europa: Lituania, Letonia, Estonia y Finalndia fueron los países elegidos. Por este orden fui conociendo los países bálticos. La visita fue muy provechosa y dio mucho de sí. En apenas una semana he tenido la oportunidad de ver cuatro países; y hay que tener en cuenta que la ida y la vuelta me llevaron un par de días. Fue un vistazo rápido a cada ciudad, pero suficiente para darme cuenta que son unas grandes desconocidas. La mayoría de los españoles -entre los que me incluyo-, no sabemos mucho de estos países y estudiar en Polonia, es una ocasión única para acercarse a estos destinos. La ruta comenzó en Varsovia.

España ganó cómodamente


Con el mítico delantero del Madrid y de la Selección, Fernando Morientes

José, Diego y yo con Juan Mata

Josaco y yo con la periodista -y novia de Iker- Sara Carboner
Nos desplazamos cinco amigos desde Poznan en tren a Varsovia y posteriormente cogimos un autobús nocturno hasta Kaunas -donde jugaba la selección española de fútbol; principal motivo de la visita-. Llegamos a las 7 de la mañana, con una niebla espesa y mucho frío. Nos cobijamos en la estación de autobuses mientras preguntábamos cómo llegar al hostel. Eso fue otra odisea. Resulta que se encontraba en la otra punta de la ciudad. En una zona que deshabitada. Me atrevería a decir que peligrosa. Pero cuando miramos para hacer la reserva era de los pocos que tenía aún plaza. El tirón de la Selección española es muy grande y se acercó gente de los países más próximos. En el hostel conocimos, de hecho, más españoles. Dejamos el equipaje y nos fuimos a visitar la ciudad.

Nos costó encontrar el hotel donde se hospedaba La Roja. Dimos vueltas de un lado para otro hasta que por fin alguien nos indicó bien. Vimos a los campeones del mundo y fue una desilusión, al menos para mí. No esperaba gran cosa porque la fama de ariscos que arrastran es muy popular. Pero al comprobarlo en primera persona el chasco es más grande. No fueron  amables. Todo lo contrario. Más bien antipáticos y pasotas. Nos molestó bastante su actitud arrogante porque apenas éramos unos cuantos españoles. Nuestro grupo y otros dos o tres chicos. Salvo contadas excepciones como Ramos, Javi Martínez, Mata, Iniesta o Capdevilla (pocos más puedo mencionar) los demás fueron bordes.

No nos trataron como correspondería a tantos kilómetros de España. Es comprensible que allá donde van son perseguidos y requeridos para miles de fotos y autógrafos, pero en un país a miles de kilómetros de casa...el trato debería ser más cordial. Diego y yo, de hecho, no estábamos dispuestos a pagar 30 euros por presenciar el partido, como habíamos acordado con la delegada de prensa, quien finalmente nos facilitó las entradas gratis. El marcador fue 1-3. España sigue con paso firme hacia la Eurocopa de 2012, que por cierto, se celebrará en Polonia y Ucrania.

Al término del encuentro esperamos a que los jugadores salieran del vestuario. Aunque la más requerida fue Sarita Carbonero. Aquí os dejo una foto que atestigua el momento. Yo, intrépido como casi siempre, me subí al autobús de los enviados especiales que habían ido a cubrir el partido. Allí conocí a Luis Martín (El País) y me eché una foto con Manolo Lama. ¡Era la tercer cuarta vez que lo veía! Lama un grande, un cachondo. Nunca defrauda. En persona es igual que en la radio.

Esa noche Diego y yo fuimos los únicos que salimos. El cansancio hacía mella, pero había que celebrar la victoria española. Además, ¿cuándo vamos a volver a Kaunas? El pub al que fuimos estaba plagado de españoles -como casi siempre-. Es imposible no encontrarse a compatriotas en el extranjero, y más si jugaba allí la selección. Menos mal que había algunas lituanas...

Estatua 'El Hombre'

Xavi Hernández

Centro de Kaunas


Al día siguiente nos desplazamos a Vilnius, la capital lituana. Bastante bonita, más que Kaunas. Pero como todas las demás, se ve en un día. El mejor recorrido para descubrir la ciudad es empezar desde la Puerta de la Aurora (que es el único resto conservado de la antigua muralla de Vilnius, del siglo XVI) y seguir bajando. Encuentras iglesias ortodoxas, católicas, sinagogas, llegas a la plaza del ayuntamiento y después de un rato caminando está la plaza de la Catedral, el corazón de la ciudad. Allí está erigida la estatua de la Gediminas, considerado el fundador de la ciudad; la Catedral de San Estanislao y San Vladislav, custodiada por la Torre de la Campana, formando la estampa más vista en todas las fotografías.


Antiguo Ayuntamiento, actual museo de arte










Josaco y yo con Gediminas

Plaza de la Catedral



video


En este videoblog, creado por Diego, solo se ven nuestras hazañas hasta Tallín, ya que él no vino a Helsinki -por cansancio y demás avatares (recibía la visita de unos amigos a los pocos días)-pero resume gran parte de la expedición.

Puerta de la Aurora, parte de la antigua muralla, del s.XVI

Iglesia de Santa Ana y los monjes bernardinos (Kaunas)




En cuanto a Riga, la siguiente parada, debo reconocer que me cautivó y si no subo más fotos es por simple desgana. Es preciosa y el centro histórico muy bonito. Está reconstruido, es seminuevo, pero aún así, guarda un gran embrujo. Con mercados artesanales y una casa muy particular: La Casa del Gato Negro. Desde la catedral se San Pedro se pueden apreciar reconfortantes vistas de toda la ciudad. Merece la pena subir. La entrada es muy barata.

A media tarde paramos para tomar unas cervezas -un hecho muy mundano si no fuera porque quiero subrayar que la cerveza era malísima-. La lituana tampoco me hizo especial gracia. Me quedo con las de centro Europa.

Por la noche, hicimos turismo nocturno, y hay que decir, que la fiesta de la capital letona no tiene nada que envidiar a la de otras capitales europeas.

Casa de las Cabezas Negras

Vista panorámica desde la Torre de San Pedro




                    Josaco y yo en el centro de Riga


























A la mañana siguiente emprendimos rumbo a Tallín. Quizá la ciudad que mejores sensaciones me dejó. Y no lo digo solo yo. El centro histórico es Patrimonio Cultural de la Humanidad. No esperaba gran cosa, porque me habían hablado mejor de Tartu, la ciudad estudiantil por excelencia en Estonia, pero por azares del destino acabamos en Tallín. Malas combinaciones desde Riga a Tartu hicieron que nos decantásemos por visitar la capital.

No estaba en nuestras previsiones, pero eso provocó que unos días mas tarde nos acercáramos a Helsinki.

Con la Catedral ortodoxa Alejandro Nevsky


Plaza de la Libertad
Plaza Mayor y Ayuntamiento



Rafa y yo en la calle Viru, la más comercial de la ciudad
En cuanto a Tallín, debo mencionar que tiene un centro histórico que recuerda a los castillos y parajes de Praga, en el aspecto bohemio. Todo el casco antiguo rememora la época medieval. Las atracciones más relevantes son la plaza del ayuntamiento (Raekoja Plats), con la farmacia más antigua de toda Europa o la Iglesia del Espíritu Santo (s. XII-XIV). Y no me puedo olvidar de la una de las puertas de entrada a la ciudad vieja, Viru, donde se erigen dos grandes torres de acceso, es preciosa. Fue muy foto principal en Tuenti durante un tiempo. Justo al lado de la puerta hay un mercadillo con artesanía y ropa tradicional. Nuestro hostel estaba en la parte moderna.

Cerrando la ciudad vieja por el sur, llegamos a una amplia y moderna plaza, presidida por una gran cruz, símbolo de la independencia de Estonia y la caída de los zares.

A escasos 5 minutos de la Plaza de la Libertad está la Ópera, con la fachada de color amarillo.

A mí me hacía especial ilusión llegar hasta Finlandia. Sería culminar un viaje de ensueño. Y al primero que logré convencer fue a Josaco, siempre reticente a mis propuestas. Compramos el billete en la estación y cuando llegamos al hostel para comunicárselo a los demás, se animaron (salvo Diego, como ya expliqué antes) y se apuntaron. La estación ya estaba cerrada, así que les tocó madrugar.

Torre Gorda Margarita

Fotaza en la puerta Viru














Respecto a la vida nocturna, no me gustó tanto como Riga o Lituania. El ambiente era más cerrado, más próximo a la mentalidad rusa. Se palpaba en el ambiente. Josaco, Rafa, José se fueron pronto a casa. Diego y yo apuramos y entramos en la discoteca que me había dicho Sergio, la más concurrida cuando el estuvo por aquí. Pero fue un fracaso. Estaba semi vacía y no duramos más de media hora.






La Catedral Luterana de Helsinki y la estatua del emperador Alejandro II.

Helsinki es la que más me defraudó de todas. Muy moderna y muy cara. Ése sería el resumen. Una mezcla entre lo tecnológico y lo clásico. Es la sensación que me dejó. Todo casi unido. En apenas unos metros pasabas de encontrarte con grandes centros comerciales, tiendas enormes -como la de la compañía telefónica Nokia, que tiene su sede allí-, a iglesias ortodoxas sorprendentes.


Catedral Uspenski

Pero el mal tiempo también influyó en nuestra percepción de la capital finesa. A decir verdad, vimos postales en las tiendas de souvenirs donde el aspecto de la ciudad -en la época estival- difería mucho del de esta estación del año. Por citar algunas visitas obligatorias, me quedaría con La Catedral Uspenski (de la Asunción), el edificio ortodoxo más grande en el Este de Europa. Consta de 13 cúpulas doradas y los ladrillos rojos del exterior son sus rasgos más reconocibles.




Los récords que se han batido en esta pista

Estadio Olímpico de Helsinki




Nos acercamos al singular Estadio Olimpico, que acogió los Campeonatos del Mundo de Atletismo en el año 1983 y 2005. En la placa de arriba podéis ver quiénes ostentan algunos récords. Nombres de la talla de Justin Gatlin, Yelena Isinbayeva, Marion Jones (me sorprende que aúne sté ahí después de admitir su dopaje), Sonia O'Sullivan, Dwight Phillips y un largo etcétera.

Actualmente es la sede dela Selección finlandesa de fútbol y tiene una capacidad de 40.000 espectadores.

Una pequeña espinita que se nos quedó clavada fue no encontrar ningún bar de hielo. Preguntamos pero el que había por el centro lo habían cerrado. Estos enclaves solo los hay en los países nórdicos y yo tenía en la retina la foto de Sergio en uno de ellos. También había leído que no podías pasar más de 15-20 minutos y la entrada era una salvajada en relación al poco tiempo que podías estar. Pero como curiosidad, habría merecido la pena.


El viaje en barco desde Tallín a Helsinki es muy recomendable. Básicamente porque es la mejor ocasión para conocer este país. Son 2 horas y media de travesía y el precio es de 30 euros ida y vuelta. Nos volvimos hacia Estonia cuando entraba la noche, en el último barco que salía hacia Tallín.




Descansamos y el resto ya os lo podéis imaginar. Un dia de viaje. 25 horas para ser exactos. Con sus paradas de rigor en Riga o Vilnius, hasta llegar a Varsovia. Con el último desplazamiento, Varsovia-Poznan nos plantamos en casa de nuevo, después de más de una semana conociendo Europa.


Kiko Narváez

Al lado de la sede de Nokia





























Al menos, nos pasamos durmiendo la mayor parte del viaje de vuelta. El cansancio pasó factura y el engorro de estar un día viajando en tren y autobús se hizo más o menos ameno.