domingo, 18 de mayo de 2014

Durante mi estancia en Leeds me ocurrió una de las vivencias que jamás olvidaré, tanto por la compañía como por los hechos que acontecieron. 

Pierre y yo decidimos ir a ver al Liverpool a Anfield Road. Llevamos todo el año siguiendo al líder de la Premier, al histórico equipo inglés, y ya nos apetecía ir a verlo en directo. Hicimos algunas gestiones por teléfono y por Internet pero no fructificaron y lo dejamos todo a la improvisación, al azar de encontrar entradas el día del partido.

Galerías The Rows
Sin embargo, primero hicimos una parada en Chester, un bonito pueblo medieval a unos 45 kms de Liverpool. La verdad es que quien me lo recomendó no se equivocó. Es la única ciudad inglesa que aún conserva su recinto amurallado (y algunos tramos se remontan a la época romana), pero lo más singular son las casas con fachadas entramadas de madera, en la calle Eastagate. Aquí mismo está la plaza The Cross ( lugar de encuentro para todos los ciudadanos) y un pequeño puente donde se levanta el segundo reloj mas famoso del mundo tras el del Big Ben. Tiene bastante más encanto que el propio Liverpool. Entre las calles Eastgate y Bridge hay galerías comerciales (The Rows) que se remontan al siglo XIV. Ahí compré algunas postales de recuerdo. Tras pasear por los jardines romanos y la muralla del agradable pueblo, fuimos a ver, cómo no a un pub, la Premier.
Puerta Eastgate de fondo

Vistas de la calle Eastgate
Estaba jugando el City contra el Arsenal en el Etihad (partido grande) y yo mientras me acerqué a echar unas fotos a un anfiteatro romano que estaba colindando con el bar. De vuelta al bar, estuvimos comentando el partido con dos ingleses muy futboleros que sabían mucho de la liga española. A continuación echaban el Athletic vs Atlético, si bien nosotros íbamos a hacer noche en Liverpool -o eso esperábamos- y tuvimos que decir adiós al encantador Chester.

No reservamos ninguna cama en ningún hostel porque Pierre se empeñó en esperar a que alguna de las peticiones que había enviado en Couchsurfing surtiera efecto. En el tren me decidí a buscar un hostel porque estaba intuyendo que al final nos quedaríamos sin nada. Nadie le respondió y yo por más que busqué no encontré camas disponibles. Llamé a los hostels y estaba todo ocupado, lo que nos causó una gran sorpresa. Lo quisimos comprobar en persona. Pierre por fin desistió y dio por hecho que nadie respondería a sus peticiones con tan poca antelación.

The Cross, punto de encuentro de la ciudad vieja
Una vez en Liverpool, buscamos primero hostels y luego hoteles. Ya poco importaba el precio. Queríamos hacer noche ahí y estábamos dispuesto a pagar 60-70 libras por una habitación. El problema vino cuando ni siquiera había habitaciones en hoteles. Increíble pero cierto. Y la explicación se encontraba en un partido de fútbol. El choque que jugarían al día siguiente el Liverpool y el Tottenham. Impensable que ni siquiera los grandes hoteles tuvieran sitio...."It's a massive match", "a huge match", nos repetían una y otra vez los empleados de los distintos hoteles, que viene a significar que es un partidazo. Y nos reíamos porque el Tottenham estaba mal y ni luchaba por clasificarse para la Champions. Otra de las razones es que vino gente de todo Inglaterra, o al menos de los condados cercanos. Sí, el Liverpool FC es, junto al Manchester United, el club más popular de Inglaterra. Lo confirmamos en este viaje. El Arsenal y el Chelsea son modas de los últimos años, pero estos dos colosos son los históricos del país. Y claro, los reds estaban en la pelea por la Premier después de más de veinte años. Era una ocasión pintiparada para acercarse a verlo. 

Anfiteatro romano
Buscamos en albergues, preguntamos a todo el mundo dónde podríamos encontrar algún sitio para dormir, pero no dimos con nada. Una vez asumido el fracaso, nos fuimos a tomar algo, aunque el gran problema es que llevábamos mochila y no vimos ninguna taquilla en las estaciones. Fue imposible deshacerse de los bultos y, por consiguiente, salir a tope. No llevábamos gran cosa, pero lo básico para dormir y una muda para el día siguiente. Aún así, logramos que nos dieran los 4 o 5AM. Nos echamos fotos en la famosa calle Matthew Street, donde se localiza The Cavern y la estatua de John Lennon. Aquí tocaron The Beatles cerca de 200 veces. Por supuesto, en los bares o sus aledaños paramos a distintos grupos de chicas para ver si nos podían hospedar, que no teníamos "malas intenciones", solo necesitábamos alojamiento. Ni por esas. En una última intentona, Pierre, mientras se pedía algo para comer, lo intentó con una MILF. Por momentos pareció que lo conseguiría. Nos dio bastante bola, le caímos bien (y le gustamos, probablemente) pero vivía con sus hijos en casa (y no recuerdo bien si también con su marido). Fue la última bala.

Con el amigo John Lennon
De camino a la estación, sin saber muy bien a dónde ir, paramos en el McDonalds y yo, harto, extasiado, compré por el móvil el billete para el próximo autobús de National Express de vuelta a Leeds, a las 8AM. Pierre no se decidía, hablaba con todo el mundo, es el charlatán número uno, habla más que yo y se para con cualquiera -literalmente-. Él seguía a lo suyo y por más que se lo dije ni se enteró de que yo volvería a Leeds, que iba a comprar el billete. De camino a la estación hicimos algo de turismo y a Pierre se le ocurrió una idea. No puedo afirmar que genial, sino más bien loca o insensata, pero así es él...


Su plan era hacer tiempo en la estación, dos o tres horas hasta que abrieran la biblioteca pública ¡e intentar dormir allí! Yo, ya me había dado por vencido y quería regresar a Leeds a dormir. Pero en su plan "genial" había calculado que si íbamos a primera hora a Anfield a lo mejor había alguna posibilidad de encontrar entradas; y por lo tanto debíamos estar bien pronto allí. El problema radicaba en  que el partido no empezaba hasta las 5PM. Quedaban muchísimas horas por delante. Casi 12. Una locura vista desde todos los puntos de vista, pero la pasión por el fútbol me cegó y decidí comprar el billete de vuelta a Liverpool a las 10AM, nada más llegar a Leeds. Sí, simplificándolo, dormiría -o al menos lo intentaría- en el autobús de ida y en el de vuelta. Pagamos a media el viaje y Pierre me esperaría en la biblioteca intentado, a su vez, dormir. 

Cogí el autobús y de las 2 horas que dura el trayecto Liverpool-Leeds dormiría como máximo una. Me bajé del autobús y en apenas unos minutos me volví a subir. Fue bastante cómico y la cara del conductor, un poema. Debería haberle explicado que básicamente había pagado por dormir en el autobús. Una anécdota muy graciosa fue una frase de Pierre. "Estoy pagando un billete a medias contigo para que me dejes aquí tirado". Y a decir verdad fue él quién lo dio todo por ver al Liverpool. Yo, como os contaba, había dimitido hacía un rato, pero él insistió en que volviera. 

Lo que reza su leyenda: "Hizo a la gente feliz"
Stevie G. El eterno capitán
 Ya de vuelta, lo llamé para informarle de mi llegada. Él seguía en la biblioteca y me dijo que había conocido a una chica, que llegaría un poco más tarde. Yo pregunté dónde coger el autobús para Anfield y en media hora más o menos me presenté en el estadio con más mística de Europa -o uno de los que más-. Lo primero que hice fue acercarme a las taquillas, pero me dijeron lo que ya intuía, que no había entradas. En ese momento activé el plan B. Preguntar a todo el mundo que si tenían entradas. Mucha gente lo que tenía era el season ticket (carné de abonado) y no disponía de entradas. Reventas los hay, sí, y también estafadores. Muchos de esta última clase, por cierto.

The Kop, la grada más famosa del mundo
Yo llamé a Pierre porque no llegaba y prefería negociar con él. Para estos casos, mejor ir siempre dos. Cuando tenía casi atado a uno, por 80 libras cada carne, le pregunté que cómo quería hacerlo, que si me daba el carne cuándo se lo devolvería. Algo no cuadraba. Hace unos años, cuando Miguel y yo compramos la entrada a unos reventa para los cuartos de final de la UEFA entre el Sevilla y el Tottenham, recuerdo que pasamos por los tornos y les devolvimos el carne y estuvimos dentro del campo sin ningún documento (o ticket) que justificara nuestra presencia allí. Con todo, tenía más sentido que esto. ¿Dejarnos el carne de abonado? Yo no dejaba de llamar a Pierre, cada vez más nervioso, porque me estaban agobiando con que me decidiera y no quería perder -después de la odisea de viaje- la oportunidad de ver el partido por 10 pounds arriba o abajo. 

Pierre llegó justo a tiempo. Cuando yo tenía ya los billetes preparados (con el dinero de Pierre y el mío) el tipo nos enseñó los abonos ¡y vimos que eran de cartón! Estaban incluso mal hechos. Menos mal que no soltamos el dinero antes de tiempo... Seguimos preguntando pero a la gente se le iban los precios de las manos: 110, 120, 150 libras...Tampoco era plan de arruinarse por más que estuviéramos entusiasmados con la idea de ver un partido en Anfield.

LFC, poco más que añadir
Asimismo, preguntamos a algunos aficionados para que nos enseñaran sus entradas y/o abonos, para ver qué aspecto tenían y corroborarlo de cara a comprárselos a algún reventa. Nos echamos mil fotos, con la grada de The Kop (por fuera, claro), con el monumento a la tragedia de Hillsborough, con la estatua del gran entrenador Bill Shankly, con las fotos de las leyendas del Liverpool, compramos bufandas de los reds... Y a última hora, en uno de los bares más próximos al campo, vimos a otro reventa que nos vio preguntando, y nos metió en el baño donde el parecer hacía sus negocios (todo muy turbio) para enseñárnoslas. Nos rebajó sensiblemente -y sospechosamente- el precio. Nos los dejaba a 70-80. Nos pareció raro, y no podíamos correr el riesgo de gastar ese dinero y que cuando llegáramos a los tornos pitaran y no pudiéramos acceder al tratarse de entradas falsas.  A decir verdad, las entradas parecían bastante verdaderas. Si bien, una camarera nos hizo una señal para que no nos fiáramos de ese tipo.

Memorial en honor a Hillsborough
El You'll never walk alone empezaba a sonar. Se oía perfectamente el himno más famoso del mundo. Vimos el partido en The Park, donde el ambiente poco tenía que envidiar al campo -o eso quisimos creer-. Es este pub, junto con The Albert, el más indicado para ver el fútbol si no se tiene acceso al estadio. La verdad es que la hinchada cantaba y animaba como en el propio Anfield y el Liverpool jugaba y goleaba con comodidad a un Tottenham muy complaciente.

Puerta Bob Paisley (otro entrenador leyenda)
"We are gonna win the league!", "we are gonna win the league", jaleaban los aficionados mientras Suárez se adueñaba del encuentro y, de paso, ponía la Premier un pasito más cerca. Yo les decía a los ingleses que ese mismo tipo les echaría en el Mundial en unos meses. Poco pareció importarles. Luego, preguntando, me di cuenta de que en Liverpool son muy del Liverpool FC y poco les importa el combinado nacional. Y eso que siempre ha habido varios miembros del equipo en la escuadra de los pross. 4-0 fue el resultado final y a nosotros -borrachos de alegría, extenuados por el cansancio del viaje y la paliza local- nos quedó la sensación de haber estado en Anfield disfrutando del espectáculo. No llegamos a pisarlo, pero tanto Pierre como yo compartíamos esta visión. 

El pub The Park
On top of the league!

Tras la conclusión de la contienda, nos dirigimos a Goodison Park, la casa del eterno rival, el Everton. Tan solo un kilómetro separa ambos estadios. Dimos una vuelta por el estadio y nos echamos unas fotos con las bufandas del Liverpool. Íbamos equipados para la ocasión...menos mal que no había hinchas locales con ganas de bronca. 

De vuelta a la estación, el enésimo problema. No pasaban autobuses y no nos iba a dar tiempo a coger el que habíamos comprado para Leeds. Además, creo que era el último que había. Intentamos parar a algún taxi,  yo seguí andando camino de la estación y Pierre enganchó uno, que me recogió de camino. Tres señores, Pierre y yo compartiendo un taxi al que finalmente nos invitaron. Cuando finalmente cogimos el autobús, Pierre se dio cuenta de que se le había olvidado el carne joven, el que demostraba que tenía menos de 26 años y que le legitimaba a tener un descuento del 33%. El conductor era reacio a dejarle embarcar, pero al final cedió y nos pudimos -por fin- ir. 

¡Fotón!
Provocando en campo rival
Viaje para el recuerdo, aunque por momento habría matado a Pierre, pero si no es por él me hubiera perdido una bonita experiencia. Otra más que sumar a la mochila. 

Bienvenidos a Goodison Park... La casa de los azules


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