martes, 13 de noviembre de 2012

Cuando la pasión por unos colores se traduce en un viaje de placer: Glasgow

Todo viaje tiene un aliciente y este no iba a ser una excepción. El objetivo, disfrutar de una jornada futbolera en Glasgow -una de las cunas balompédicas- de la mano de los chicos de Tito Vilanova. Unas horas que dieron mucho de sí.

Si bien es verdad que la travesía no era muy embarazosa -dada la cercanía del destino (5 horas en tren)-, no es menos cierto que los barcelonistas congregados en Glasgow tenían compromisos y obligaciones laborales ineludibles. La producción y el capitalismo en Londres no pueden permitirse un respiro. Ahí radicaba la dificultad de la expedición. Pero ver al club de nuestros amores en el extranjero pudo con todo eso.

George Square

Glasgow, a pesar de ser la ciudad con más población de Escocia, no es precisamente la más bonita. Ese honor recae en su vecina Edimburgo. Aún así, Glasgow tiene algunos puntos de interés como La Catedral de San Mungo -del siglo XII-, que a pesar de haber sufrido varias reformas a lo largo del tiempo, es la única que permanece imperturbable desde el siglo XVI en todo el país.


Junto al templo catedralicio, destaca la necrópolis que se erige sobre una colina rocosa. Un cementerio de estilo victoriano y donde reposan más de 50.000 tumbas. Muchas de las cuales homenajean a militares escoceses que combatieron junto al ejército inglés en diversas guerras. 








En el otro vértice de la ciudad se asienta la Universidad, que data del siglo XV, aunque no siempre fue esta su ubicación. Originalmente se situó junto a la catedral. Actualmente es una de las universidades de más renombre en el Reino Unido.

Vistas las principales atracciones turísticas, algunos peñistas confraternamos con los aficionados del Celtic en una galería engalanada especialmente para la ocasión, provista además de restaurantes, proyectores de televisión que retransmitían duelos anteriores entre ambos conjuntos y tiendas donde adquirir productos de los dos contendientes.



Sureños por el mundo xD
















El hermanamiento con los aficionados locales a lo largo del día fue modélico. Un placer convivir con una afición así. Resultó ejemplar el trato que nos dispensaron, sin altercados ni convulsiones, muy acogedores, cómplices y hospitalarios con los visitantes. Esto pone en tela de juicio cualquier enfrentamiento que se produce en el mundo del fútbol por conflicto entre dos aficiones, ya que este partido tenía rango de alta alcurnia como el que más y no se excedieron de los parámetros lógicos de civismo. La educación y el buen hacer no están reñidos con la fidelidad por un equipo.

Integrantes de la Peña del Barça de Londres a la salida del bar  
Se acercaba la hora del encuentro y los peñistas nos reunimos en la Canting House, un espacioso bar en torno a la George Square, la plaza de San Jorge, un punto de encuentro en el centro de la ciudad, de fácil acceso para todos. Era hora de poner rumbo al estadio. 





Los casi treinta peñistas desplazados a Glasgow nos dirigimos en metro hacia Celtic Park (la casa de los católicos del Celtic) una hora antes del inicio de la velada para cumplir con los rituales y preparativos previos.





Con el mito del Celtic, Jimmy Johnstone


El ambiente del estadio rezumaba el olor a una noche épica, de ésas que solo se viven en templos del fútbol como éste. Un campo repleto, ondeando las bufandas al ritmo del celebérrimo cántico You’ll never walk alone, coreado desde  lo más profundo del alma. Ese ambiente de mística que nos describen desde las emisoras los periodistas en tantas ocasiones se hizo realidad al experimentarlo en primera persona, desde la esquina del campo donde nos situaron a los aficionados del Barça.


La calurosa atmósfera que se respiraba dentro de CelticPark, ése ambiente ensordecedor, el fútbol visto desde su esencia más pura, donde el público juega un papel decisivo, era simplemente fascinante. Y el clímax llega con el pitido inicial: Atronadora ovación, estruendosos cánticos y un sinfín de coreografías. Todo ello bien orquestado y desde el respeto al rival.

Álex, Alberto y yo apoyando al Barça

Álex, Alberto, yo, y Christian, de izquiera a derecha

Celtic Park engalanado como en sus mejores días
El Celtic de Glasgow se adelantó en el marcador y puso tierra de por medio con un segundo tanto a menos de diez minutos para la conclusión. Messi, en las postrimerías del partido, logró el 2-1 y dio esperanzas a los suyos, pero ya era tarde. 




Los 60.000 feligreses llevaron en volandas a sus jugadores para no desfallecer, para aguantar las embestidas finales del Barcelona, alentándolos y sosteniéndolos para firmar una victoria legendaria, conmemorando el 125 aniversario de la fundación del club.






Los jugadores calentando

Pero lo mejor aún estaba por llegar. La prueba fue que al término del choque los seguidores célticos regalaron e intercambiaron enseres con los azulgranas. Una muestra más de la comunión entre ambas aficiones. El resultado fue lo de menos.

El You'll never walk alone manda



miércoles, 10 de octubre de 2012

Al fútbol en Londres

Hicimos la previa en un bar a unos 200 metros del estadio del West Ham, Upton Park. Como no podía ser de otra guisa, la cerveza corría a mares minutos antes de entrar al campo. Y nosotros, para no desentonar, nos adaptamos a las costumbres locales. El objetivo que nos propusimos era entrar chispados al campo, y doy fe que lo conseguimos.

Así se ve el fútbol con otros ojos. Yo, que iba a Zorrilla a ver el Pucela tranquilamente -típico come pipas, a disfrutar, sin más-, hiciera frío o nevara, con mi amigo David, y cuando éste se ausentaba, con Dani. Pues el primer partido que veía en Inglaterra lo miré con otros ojos. Por lo menos los primeros minutos; que por otro lado, fueron los más entretenidos. Dos goles en los primeros compases del choque y emoción a raudales.

En la Academia del Fútbol Inglés





Aunque se trataban de un partido de Carling -actual Capitol One League; el marketing acabará por desnortar al fútbol- el ambiente debía ser parecido al de la Premier. El estadio estaba casi lleno, y solo se veían algunas calvas en ciertas zonas. Me sorprendió, la verdad, gratamente que los feligreses acudieran en masa a un partido de una competición menor.

Bien es cierto que, para que quede constancia, el West Ham es un equipo de barrio; con mucha historia pero de barrio. Es el orgullo del este de Londres (como bien rezaba mi bufanda), y por tanto los vecinos se desplazan encantados.




Toma falsa (?)



Momento único: Upton Park vacío







Alberto y yo durante el choque
El duelo, que empezó vibrante, se decantó pronto del lado de un Wigan más pausado, con más oficio y saber estar sobre el campo. El español Jordi Gomez fue el encargado de dar la puntilla al equipo local desde el punto de penalty. El resultado final (1-4) era lo de menos.

Habíamos cumplido el objetivo, pasarlo bien y ver el ambiente que se vive en un estadio Premier. Ya estoy ansioso por que llegue la próxima cita, en el campo del Arsenal, Chelsea, Tottenham...es lo bueno de estas megalópolis, que, cuentan con varios equipos de fútbol en la ciudad.



Unas fotos para inmortalizar la estampa -Upton Park vacío-, y alguna más en los aledaños del campo, como la escultura que recuerda a los héroes de 1966, a los campeones del mundo. Bobby Moore o Bobby Charlton, entre otros. Se acabó el día, una gran tarde en el Este de Londres.

Escultura que homenajea a los Campeones del Mundo